Lamento

•19 Diciembre 2009 • Dejar un comentario

Ay, corazón malherido de espinas,
coronado con los gemas de Jesús;
bendito, incluso en lo hondo de tus miserias,
ceñido al alma fuertemente, indeleble.

Carismático, sesudo, impúdico;
besas lentamente la sangre que derraman las venas:
cada verso luctuoso es poesía
de la negra caja de Pandora.

Cuando corren por tus venas
los jinetes apocalípticos y cancervéricos,
los prados de mi alma, mueren.

Cuando callan tus besos,
mi boca extraña tus caricias internas,
la esencia de de tu saber vivo.

(In)Decisión

•18 Diciembre 2009 • Dejar un comentario

Elegí la soledad de la multitud,
pensando en el vacío del relleno;
cada gota húmeda, era secada por el viento
que empuja las velas mayores
de tu corazón menor y dorado.

Elegí el destierro en mi hogar,
pensando en tu ausente compañía;
ni de noche ni de día te veo cantando
y pienso, ahora, mi mente en blanco
como la nieve eterna de Vulcano.

Elegí decidir indeciso,
pensando en la nada que es todo;
no sé si estás a mi lado o sobre mí,
no sé si me arrullas o me gritas.
Yo no sé nada: me decidí indeciso.

Canta, Canta, Canta

•14 Diciembre 2009 • Dejar un comentario

Canta… canta desde tu corazón,
canta con tu alma de porcelana,
canta en el silencio de la noche
y amanécela con tu canto.

Canta… canta y no temas por nada,
canta, canta y rompe el hielo que nos quema;
canta, canta y apaga el fuego que nos hela;
olvida la lágrima que cae y ríe.

Canta… canta y róbame la sonrisa,
canta, canta y déjame oír las olas del mar,
canta, canta y déjame oír el susurro del viento;
cuando tus labios se mueven, los míos tiemblan.

Canta… canta desde el fondo de América,
canta desde la verde amazonía de tu voz,
canta desde el yermo altiplano de tu tristeza,
y canta con tu pasión, de resistencia.

La noche, tu teatro, ha llegado maestoso;
tus valkirias escanciadoras te acicalan en el camarín,
estás vestida de diva y eres prima donna:
a tu salida y a tu canto, lanzaré una rosa.

Canta: ¡deja las cadenas del pudor de lado!
canta aquellas canciones de los navegantes,
canta las penas de los sonrientes ilusos
y canta, también, las alegrías de la soledad.

Canta, canta las notas más altas,
canta, canta las notas más largas,
canta, canta, entonces, la libertad última;
canta con alegría el fin del yugo enmudecedor:
se libre, libre, tan libre que el fortsissimo sea vivificante.

Canta… canta desde tu corazón,
canta con tu alma de porcelana,
canta en el silencio de la noche
y amanécela con tu canto.

Canta… canta y no temas por nada,
canta, canta y rompe el hielo que nos quema;
canta, canta y apaga el fuego que nos hela;
olvida la lagrima que cae y ríe.

Canta… canta y dame una mirada;
canta, y cuando mires al escenario,
búscame en medio de tus corcheas y semifusas:
yo soy el compositor oculto, la música es mi regalo.

Compuesto por mi pluma y mis lágrimas,
escrito por mi corazón y mi voz temperada,
te regalo estas letras, potenciales,
para que las cantes, a mi nombre.