Yo comencé a amarla…

Yo comencé a amarla, pero ella me olvidó antes de comenzar a hacerlo.

Todo comenzó en aquella tarde en que, bajo el sol fuerte de un febrero arcadio, la tuve frente a mis ojos y mis ojos la amaron, llevando en instantes ese sentimiento a mi corazón, quien lo acogió gozoso; la observé cuidadoso para conocer su rostro, observando sus ademanes finos, leyendo de sus labios gruesos, embelesándome con sus manos delicadas de largos dedos. Ella, frente a mí, me habló de su vida y yo de la mía. Esa tarde yo comencé a amarla, pero ella me olvidó antes de comenzar a hacerlo.

Como es propio de los tiempos, caminamos, pues el tiempo nunca se detiene. Recorrí junto a ella el gélido mar aún en tiempos de calores, conocí junto a ella las riñas de los desposeídos, de los hijos desposeídos de la fortuna. Caminamos a largos zancos de frases que hilaron una conversación maravillosa. Mi impetuosa mano quería asir la suya, pero no era momento. Nuca sabré si lo fue. A la primera ráfaga de brisa marina debo haberla comenzado a amar, pero ello nunca ocurrió en su corazón. Su mirada hoy se dirige al vacío. Por eso, yo supe que su mirada era vacua, pero lo supe muy tarde. Cuando tomé conciencia, estaba todo anidado en mi más hondo sentir. El latido siguiente la amó, pero ella me olvidó antes de comenzar a hacerlo.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s